domingo, 24 de marzo de 2013

Una semana de pesca

 

Domingo 17. Apertura

Llegó la apertura, excelente día en que los más satisfechos son los médicos por la cantidad de colesterol que se quema. Y no solo de andar por la orilla del río, yo más bien diría que por las carreras sin ton ni son en busca de la “postura”, entendiendo por “postura” lo mismo que la mosca “infalible”, perseguir sombras. Es alucinante ver tramos como el Miño a su paso por Lugo que semeja el remonte de los salmones en Alaska, no por la cantidad de peces, sino que casi los pescadores están codo con codo, ríos que jamás le he visto un coche en sus orillas apenas tenían plaza de aparcamiento libres.
Para mí, la apertura cada vez me recuerda más al sorteo de navidad de la lotería, mucha ilusión, pocos premios, alguna pedrea y en general, desencanto y volver con cara de tonto a casa.
DSC03264Este año, comprobado mi poco apego al “acontecimiento, decidí un primer día un tanto peculiar, pues una liada de un compañero de trabajo que me convenció logró que acabásemos cinco colegas en un intensivo… ¡pero cazando! Buen día, paisaje espectacular y la Bruma por fin detrás de lo que tiene que andar. Al final yo reventado y ella a lo suyo, es chiquita ¡pero vaya motor tiene, no para! Me lo pasé bien, que es lo que cuenta y llegue satisfecho del comportamiento de la perra.

Martes 19. Un día de furia

Primer día de pesca, y lugar elegido el coto de Frollais en el Río Oribio.
Para variar no madrugo, es uno de los motivos por los que me encanta la pesca a mosca, salvo que intentes pescar con esa mosca que yo nunca la he visto que llaman caenis, no es necesario grandes madrugones para entretenerte con las truchas. Volvamos a lo nuestro. Los primeros días como suele haber bastante gente por los ríos no me gusta meterme a vadear, además el agua está fría y mi catarro aún persiste y se ha hecho fuerte, tal es entonces que cojo mi caña de mioca y comienzo a pescar.
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No tardo mucho en tener los primeros toques y pronto sale la primera, pero las paso canutas para echarla a tierra. Mi caña, una Shimano Catana TE 5 mt, dobla tanto que resulta imposible remontar los peces, es un chicle, sin duda la peor caña de cebo que he tenido. Sigo con picadas que se producen en la vena del agua, y fallando mucho por la acción de la caña. Hasta llegar a una vena donde clavo una trucha de unos trescientos gramos, que se descuelga y soy incapaz de remontarla a través de la corriente, dobla la caña y dobla más. En uno de estos “descuelgues” de la caña, la trucha se va. E hice lo que tenía que haber hecho mucho tiempo atrás; con todo mi alma aporreé la caña contra un árbol de la orilla hasta hacerla añicos, el trozo más grande fue la empuñadura que, aún así quedó totalmente destrozada. Quité el portacarretes y dos anillas ya que el puntero y varios tramos no sé donde fueron a parar, y para casa. Y a pesar de que suene raro, me marché del río con la sensación de labor realizada.

Miércoles 20. El primer bolo

Después de convencerle y de facilitarle muchos argumentos que ni yo mismo me creía, en compañía de mi padre nos fuimos al coto de Ronfe , tramo bajo del Oribio, aquí ya con el nombre de Río Sarria. Cosa que por otro lado jamás he entendido eso de cambiarle el nombre al río sin otro motivo que el atravesar la susodicha población de Sarria.
Como el día anterior me había cargado la caña de cebo, y la celebración del patrón me había tenido liado, no pude acabar de arreglar una caña de repuesto, por lo que monté la caña de ninfa y para el río… que iba henchido de agua, mucho tiro y pocas posturas para la ninfa. Resultado, el esperado, primer bolo del año.
Por cierto, ¡qué complicado está comprar una caña de cebo de cinco metros y que no baje de los cien euros! ¿no estábamos en crisis?. Y si encima cumpliesen su cometido con eficiencia, pero la acción no me gusta nada, nada. Al final, Santa internet bendita, cuarenta euros en una conocida tienda on-line en su sección de outlet.

Jueves. Novillos

Me llaman por la tarde para ir de pesca. Prefiero dar un paseo con Bruma, no me apetece nada ir hoy a pescar, vadear, mojarme, pasar frío ¿estoy ya mayor?. Al menos Bruma se vuelve contenta.

Viernes. Luces y sombras

Bueno, al final he tuneado una caña vieja y vamos a probarla.
Coto de Pobra en el Neira, mucha, mucha agua, y me cuesta dar con los peces, están lejos y es necesario lanzar los minúsculos plomos y la lombriz tan lejos como me es posible, buscando la vena central del agua. Clavo dos, una de ellas una buena trucha de cuarenta y muchos, y con el lomo con dos cicatrices de un cormorán o una garza, pena que se me haya olvidado la cámara de fotos en casa para mostrar la herida. Estos bichos si ya se atreven hasta con las grandes que no harán con las pequeñas. Para mi la decisión era fácil, declararlas especies cinegéticas y listo.
Consigo otra pieza de igual porte, y mira, la caña “made in en casa” la ha sujetado, remontado bastante bien. La pena que no haya destrozado la maldita Shimano dos temporadas antes.
Por la tarde regreso con mi padre, pero el Neira es mucho Neira, vira el aire a nordés, y comienza a bajar el nivel del río… y las truchas, como por arte de magia, desaparecen. Una picada y para casa.

Sábado. De sorpresa en sorpresa

Después de años ha ocurrido el milagro ¡la guardería me ha pedido la documentación!. Pues trato de hacer memoria de cuando había sido requerido anteriormente, y dejando aparte los cotos de salmón, me sale mínimo, mínimo ocho años. Y ocho años visitando cotos tradicionales, sin muerte, de reo, etc., etc.. me lleva a pensar que no es que la guardería sea escasa, es testimonial. Como contrapunto negativo, había junto a mi coche aparcados otros cuatro vehículos. Me preguntaron si había visto a alguien más, les dije que no y, acto seguido, pensé que se dirigirían al tramo libre a controlar, pero qué va, se subieron al coche y continuaron por la carretera. Es decir, el “peligro” está en los puentes o dónde llegue el coche, en medio del río impera la ley de la selva.
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En cuanto a pesca, muy buena mañana con muchas picadas y buenas capturas. Es de esos días que te produce el rato de pesca un hartazgo similar a una opípara comida, no apetece repetir por la tarde, no vaya a ser que por egoísmo lo que fue un buen día de pesca acabe con una sensación de desasosiego si vienen mal dadas. Además dicen que nunca segundas partes fueron buenas. Ahora queda que mejore un poco el nivel de agua y podamos empezar a mosca ya.

jueves, 14 de marzo de 2013

El último capricho (por el momento). Flextec Streamtec 10ft #3

Desde que pasa un cierto tiempo y nos hemos olvidado de los “buenos propósitos” del cambio de año, lo de hacer ejercicio y lo de los cursos de idiomas, los mosqueros tenemos un fantástico sustituto en aquella frase que todos decimos “pues yo este año ya tengo de todo y no me va hacer falta comprar nada”. Frase lapidaria y que en realidad todos coincidimos… pero que nunca realizamos. IMG_0277
Ya sea el vadeador que está barato, el carrete que es una oportunidad única, la línea que las están liquidando y es un chollo o esa caña que es una delicia, el caso es que todos, en mayor o menor medida, acabamos pecando. Pues bien, queda un ingrediente fundamental, que tu colega de pesca se haya hecho con ese fetiche y claro, no vamos a ser menos nosotros. No vaya a ser el demonio que tenga razón y yo me quede al margen. Si nuestro compañero de pesca dice arre, salimos corriendo y si luego nos damos el castañazo nos lo damos pero… no nos vamos a quedar atrás.
Un último ingrediente para esta salsa, las tertulias cibernéticas… nos hablan maravillas de cualquier producto. ¡Claro!, vamos a decir que lo que hemos comprado es una castaña y nos traten de tontos… se dirá cualquier cosa antes que decir eso que me he comprado no sirve para nada, se endulzará con aquello de acción dulce, sensación especial, lo que sea  pero, cómo vamos a reconocer nuestros errores, ¡jamás!.
Al final lo que ocurre es que conseguimos juntarnos con un montón de material acaparador de espacio que no usamos, que incluso ya ni sabemos el propósito de la compra, y que de intentar su venta de segunda mano ni sacaríamos para los gastos de envío, con lo cual, lo dicho, a hacer bonita la estantería. Pero en mi caso, y muchos otros que conozco propósito de enmienda tengo, pero voluntad de cumplirlo poco… y año a año seguimos llenando la estantería de caprichos

El camino

¿Y como llegué yo a caer en la tentación de este año?.
Pues la culpa proviene de mi colega Javi el Loco, que cambió la Xp por esta caña. El año pasado me comentó que trabajaba muy bien las truchas con ella, manejaba los perdigones con soltura y que incluso  pescaba a seca con ella con eficiencia sobrada. Buenas referencias, viniendo además de mi colega, cuya opinión sí la tengo en gran estima, porque Javi va a lo que va, a pescar, sin dejarse influir por marcas, dimes o diretes
IMG_0283Luego Code apareció con una 10 ft #4. Al principio no le cogía el aire, decía que no dominaba las truchas y que no la lograba “arrancar”. Luego fue mejorando su opinión y hoy está contento con ella. Aquí le vi los acabados, francamente buenos y me gustó. También me agradó mucho sacando línea (en el prado) para lances largos, con buena respuesta.
Llegó junio, y para salmón me compré una Flextec Powertec 11 Ft, #8, un cañón, lo mejor que he visto para salmón a ninfa, excelente caña, ligera, puedes estar todo el día pescando con ella a ninfa sin que te resienta el codo, conduce de maravilla las ninfas y con poder de sobra para entablar y ganar la pelea a bichos grandes. Y los acabados bastante buenos, y 70 euros, mucha caña por poco dinero.
Recomendación de colegas, satisfacción de marca, aparece la oferta en eBay… ¿y me iba a resistir? Si llego a ser pez, subo a por la mosca como un cohete. Como no soy pez, en vez de tirarme a la mosca me faltó tiempo para darle al botoncito del Buy it now.

Y cómo es ella

Lo primero decir que viene en un tubo de cordura de color verde, etiqueta en cuero de marca y bordado el modelo del que se trata.
IMG_0278 En el interior funda de tela compartimentada para proteger los cuatro tramos de la caña. Un detalle que no me gusta que el tubo de cordura DSC03262viene con una correa estilo “bandolera”, creo que con un asa de mano para llevar hubiese sido suficiente
La caña presenta un atractivo color diría que marrón oliváceo muy atractivo a la vista. Todo el blank está barnizado no presentando tramos desnudos sin barniz como sí tiene la Powertec. Subjetivamente el venir toda ella barnizada me sugiere “mas consistencia” del blank y se asemeja  a caña de gama “top class”.
La empuñadura de corcho, a simple vista de buena calidad, tampoco le he quitado el plástico pero en un primer vistazo no se ven poros muy marcados.DSC03244 También tengo que decir que tengo una Xp donde no se corresponde ni de lejos el precio de la caña con el corcho de la empuñadura. El portacarretes no me desagrada en absoluto la madera, aunque los herrajes es aluminio y es que, por algún lado tenía que aparecer reflejado el precio de la caña. Cumple suficientemente su misión, pero unos herrajes un grado superior le conferirían a la caña un mejor aspecto. Personalmente me gusta mucho más el portacarretes de la Powertec. Da la impresión de ser “muy plasticurri”
Un detalle que no me gusta de esta caña es la anilla portamosca. DSC03252Particularmente me gusta ese tipo de portamoscas que se sujeta por dos pestañas y que forma un cuadrado a lo largo del eje longitudinal de la caña. La Streamtec monta una anilla monopata que forma un circulo en el sentido transversal. Le veo incómodo este sistema, pero ya aquél portamoscas abatible no me convencía, pues este encima fijo, menos.Punto negativo para este aspecto
La anilla de salida me parece suficiente y el resto de anillas serpentiformes bien alineadas y sin detalles raros.
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DSC03260En resumen, muy bien anillada y alineada, bien barnizada y de color atractivo, visualmente es una caña bonita. Añadimos tubo y funda de una buena calidad y un precio de 100 euros.
No hago mención de su comportamiento porque no la he probado. No me gusta probar las cañas en los “prados”, porque me pueden inducir a errores de apreciación de gran calibre. Me gusta formarme una opinión de las cañas en acción de pesca, porque también necesito que la caña se me acople a mi modo de pescar . Cuando lleve unas jornadas de pesca con ella, ya comentaré como se comporta en el río y con las truchas, este va a ser su tribunal, la que decida si va a ser una gran compañera de pesca o se va a la estantería de adorno. De momento, le cabe el orgullo de ser mi último capricho.

domingo, 3 de marzo de 2013

Salitre y eucalipto

La conjunción de estos dos términos, aparentemente antagónicos, son la definición que mi amigo Proteo, mariñano de pro, aunque nacido y residente en Madrid, ha sabido plasmar en dos palabras la Mariña Lucense, sin más aditamento innecesario.

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Llevaba días con ansia de llenarme de esos dos aromas, pero la pesca en la mar no es como en el río. Mandan los elementos, no bastan las ganas, tenemos que conjugar una serie de factores, vientos, mareas, estado de la mar, ocasos, etc., y entre unos y otros se me había ido todo el invierno sin poder acercarme a disfrutar esos olores, a ser salpicado por la ola, a que el nordés te acaricie la cara con su aliento helador, a hacerte desaparecer de las arenas de la playa mientras eres envuelto por una oscuridad solamente rota por la espuma de las olas, coronadas por un halo de plata en su cresta, destacando su trémulo reflejo entre lo más negro de la mar infinita; al sonido del cabalgar poderoso de la ola en busca de romper en la playa o bien de batirse en duelo contra la roca. La suma de todos estos elementos nos permiten disfrutar ese sabor a salitre al cual hay que añadir, cuando el viento arrulla los eucaliptos, omnipresentes en los montes y laderas junto a la costa, y que perfuman con su aroma característico todo el ambiente, acabando de conformar esta atmósfera cuasi mística, ese universo mariñano. Y ayer, me dispuse a retomar todas esas sensaciones.

A todo este disfrute de naturaleza tengo que añadir un componente subjetivo. Me encanta pescar en la mar porque no sé pescar; ni lanzo bien, ni sé leer la mar, ni intuyo dónde pueden estar los peces. Con todo este condicionante cada captura es como ver el cielo abierto, y para mí, un logro que alimenta mi ego de pescador, y cuando no, una cura de humildad y un acicate a seguir aprendiendo. Y definitivamente lo que me gusta de la pesca es la capacidad de mejora, la dificultad ante las capturas y el intento por romper barreras

DSC03239Elegido sobre el ordenador, en base a páginas meteorológicas, el escenario en base al estado de la mar y a la hora del ocaso me pongo en camino. Para poder ver el mar tengo ante mi hora y veinte minutos de conducción. Al llegar ya noto viento en la cara. Monté las cañas, pero enseguida me di cuenta de que me entraba mucho viento y no iba a estar cómodo, amén de que el puesto es bastante reducido, por lo que decido colocarme en el lado contrario de la playa, buscando el abrigo del viento, lo cual implica mover de nuevo cañas y aparejos. Aquí, esta nueva puesta me iba a obligar a lanzar un poco más lejos para alcanzar el canal central de la playa. Hora y media después y sin ninguna picada decido abandonar esta playa y buscar otro lugar.

Al llegar al nuevo lugar elegido pegaba el viento de cara aún con más fuerza, había ido subiendo de intensidad según avanzaba la noche, cada vez más gélido, que incitaba más a recoger los bártulos y regresar a casa que montar los aparejos. Pero esta vez lo expresado en el primer párrafo, la búsqueda de sensaciones, y la armonía con el medio hizo que aguantara dos horas y media con escaso resultado, un sargo por única captura.

Y ya es hora de regresar, recojo y me pongo en camino.Me gusta regresar con esa sensación de que puedo hacerlo mejor, que habrá días más pródigos en capturas, emprendiendo el camino de vuelta con ilusión por regresar pronto a impregnarse de salitre y eucalipto, difuminado entre las sombras de la noche en alguna playa de la Mariña.

viernes, 1 de marzo de 2013

Trabajo de chinos

No he estado muy activo escribiendo este último mes. Entre el ajetreo de la vida diaria, en la que me he visto sumido en multitud de recados, citas e historias cotidianas que no me han dejado mucho margen de maniobra para cultivar el blog, y el poco tiempo que he tenido pues no he tenido  más remedio que emplearlo en montar moscas, porque, como decía con sorna un amigo que se ufanaba de ser tan franco, que en vez de cebo les ponía en el extremo de la línea un cartelito que rezaba “que pique la que quiera que yo no quiero engañar a ninguna” (o al menos eso decía él). La vida no deja de ser una sucesión de pequeños acontecimientos, y en mi vida de mosquero, el jueves pasado se me presentó de repente una de esas anécdotas que nunca antes me había acontecido y que consiguió que al acostarme a la una de la mañana los ojos me hicieran chiribitas.
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El caso es que hicimos un buen pedido de anzuelos, en concreto fueron cuatro mil doscientos anzuelos entre tres amigos. Solemos juntarnos cuando necesitamos anzuelos, bolas de tungsteno o tenemos un pedido de bastante material. Intentamos aprovechar descuentos y repartirnos gastos de envío, o aprovecharnos de un envío conjunto para que nos salgan gratis los referidos gastos debido al volumen de la compra. Así nos ahorramos unos buenos euros. Los anzuelos que habíamos elegido eran los Maruto D04, a nuestro entender, buenos y baratos, y los compramos a finales de enero. Una faena de la empresa de transporte urgente aquí en España, que, ni se molestaron en intentar la entrega del paquete, ni se dignaron en llamar a pesar de que en el paquete venía especificado el teléfono, una vergüenza, y en este punto rompo una lanza por la profesionalidad del servicio de Correos, los carteros de toda la vida; con ellos al menos hubiesen intentado la entrega, pero volvamos a lo nuestro, el paquete vino a destino, se devolvió y fue preciso que el vendedor volviese a enviármelo, con lo cual, entre dimes y diretes, un mes de retraso casi. Y al abrir el paquete, me llevo la sorpresa de que en vez de venir en bolsas de cien anzuelos venían cuatro bolsas con los catorce todos juntos, ídem 16, 18 y 20.
Así que me vi abocado a contar un montón de anzuelos y  de verdad que me he hinchado a contar. En bastantes ocasiones se me vino a la imaginación el personaje del Conde Drako de Barrio Sésamo, aquél que soltaba sonoras carcajadas al acabar de contar objetos, ¡¡¡claro, hasta diez cuenta cualquiera!!!. Pues risa no, pero otras sensaciones y no placenteras sí que tuve, entre ellas la de mandar todo al carajo, y tratar de ajustar el pedido al peso, o al estilo “vaiche boa”. IMG_0215
Como mi amigo Code estaba “pelao” de anzuelos del 16, y que tampoco me gusta tener “producto” de mis amigos, pues soy bastante despistado, y no vaya a ser que me enredara en otros asuntos y les hiciera la misma faena que la empresa de transporte referida, me puse el jueves por la tarde, nada más recibir el paquete manos a la obra, haciendo grupitos de cinco en cinco anzuelos y contando y empaquetando “pedido” para cada "cliente", doscientos, doscientos, cuatrocientos, cuatrocientos, cuatrocientos, trescientos, doscientos y cien, dos mil doscientos anzuelos contados de cinco en cinco, y envueltos en bolsas que sobraron del cotillón de fin de año, donde se preparan las uvas de la suerte… y ese mismo jueves de madrugada acabé el reparto…
Lo dicho, un trabajo de chinos, pero una anécdota para contar a los colegas echando unas risas ante una cerveza. Ahora, que por si me vuelve a ocurrir, ya me he comprado una fantástica báscula digital de precisión por seis euros con la cuál pesaré diez anzuelos y mediante una simple regla de tres... ¡mandar a la porra al Conde Drako!

sábado, 16 de febrero de 2013

Mis indispensables: La hormiga

DSC03225Si alguien nos preguntara como disfrutar con la pesca a mosca seguramente le explicaríamos que estamos en una bonita tabla de río y muchos peces comiendo en superficie y nosotros poniéndoles la mosca y ellos comiendo. Pero, convendría citar a Pedro Calderón de la Barca con aquello de “y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.
DSC02232Pues bien, aquí en Galicia donde las eclosiones no son tan abundantes y regulares como puede ser en León o Asturias sí me he topado con actividad frenética de los peces, de tenerlos comiendo como posesos a lo largo de la tabla, es el sueño…y los sueños sueños son… estaban comiendo hormigas y es frustrante ver toda una tabla comer ejemplares de mérito, sin reparo alguno, con glotonería y tú lanzar tu imitación y que sistemáticamente, no sea ni mirada,es frustrante. Me decía hace tiempo un amigo de tronío, un Principito de la Mosca, que lo que le deseaba a un enemigo era una eclosión de ignitas (añado yo también de hormigas) porque estaba casi seguro que por muchas imitaciones que lleves, te va a faltar la que están comiendo.
Entonces, si tan frustrante han sido estas experiencias, ¿como es que la elevo a la categoría de indispensable? Pues cierto es que si asistimos a esa caída de hormigas que produce una locura generalizada será un hecho que puede ocurrirme una vez cada tres años, pero pequeñas caídas puntuales que ceban los peces se produce muy a menudo en verano, y con mayor frecuencia en ciertas tablas, lo que hace que los peces estén cebados y que acepten de bastante buen grado esta imitación.
Es por tanto para mí modesto entender, más una “mosca atractora” que una imitación exacta. Sé que una buena presentación de la mosca ante un pez probablemente despierte su instinto de caza y lo haga subir, ya que lo asocia a ese elemento que forma parte de su dieta habitual. Y no desdeñemos esta mosca como mosca de sereno, más en concreto de presereno, del “lusco e fusco” galaico, en especial esos días que se nubla por el calor, y el cielo se ha despedido con un color “panza de burra”.

El patrón

DSC03234Intentar acotar las imitaciones de hormiga posibles nos podría llevar a un disloque de imitaciones que se nos multiplicaría de tal modo que necesitaríamos, no una caja sino un cajón para llevar todas al río. Resumiendo, si planteamos el tamaño entre un doce y un 24, color negro, marrón oscuro, marrón, rojo oscuro, rojo, con alas (esta es otra), sin alas… y si llevamos solamente tres moscas por tipo, nos saldría el cajón sin duda alguna. Entonces buscaremos un patrón y yo juego habitualmente con tamaño del 14, 18, 20 y alguna en 22 y sin alas, y colores el negro, marrón oscuro y un color entre butano y rojo.
Utilizo parachute por la misma explicación de la red tag. para mi un pez ve un terrestre como si nosotros nos recostásemos en una hamaca y nos viesen desde abajo. Estaríamos dentro de una concavidad. Bien, la manera más aproximada que tengo de “introducir la mosca” dentro del agua y mantenerla a un milímetro de la superficie es el parachute, amén de conseguir una posición “más natural”. Ventaja adicional de ver el poste y seguir la deriva de la imitación en el agua con mayor facilidad. Si ese poste es de color blanco, hasta en cierta posición se podía intuir como un reflejo de esas alas presentes en los himenópteros
En lo tocante al material, mis hormigas indispensables las confecciono con dubbing de ardilla. Es bastante más trabajoso porque tengo que enrollar más dubbing y hacer trabajo de peluquería como veremos más adelante recortando la silueta de la imitación, pero a mi me ha dado mucho mejores resultados que cualquier otro material (liebre, superfine, otros sintéticos) y para mí el atractivo reside en que entre los pelillos finos de la ardilla atrapa pequeñas burbujas de aire, extremo este que supongo pero que no lo tengo constatado.
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La silueta de mi patrón podríamos decir que es un ocho tumbado. Sí, ya sé que una hormiga tiene abdomen, tórax y cabeza perfectamente marcados, pero, si me ha funcionado bien con abdomen y tórax, ¿para qué me voy a parar en detalles?. Además otra cuestión, me gusta la forma de los anzuelos Maruto D04 que es un 1x pero si quisiera ser realista tendría que utilizar el modelo que es 2X que tiene la punta paralela a la tija, menos abertura y que en resumen, no me gusta tanto, prefiero el anterior por temas de clavar la pieza y su posterior pelea.

Ficha de montaje

Sin duda es la ficha de montaje más complicada que me he encontrado debido a la variedad que podemos encontrarnos, a ver si afino
Anzuelo: Maruto D04  desde el #12 al #22
Abdomen y Tórax: Dubbing de Ardilla, negro, marrón o rojo oxido, según imitación a realizar
Poste: Poli de color blanco (u otro color según preferencias)
Parachute, Negro, Dark Brown, o Brown según color del abdomen

 

¿y las alas?

Buena pregunta, pero no tengo respuesta a ello porque no he dado todavía con un material que me convenza. Hasta ahora lo mejor que me he encontrado son las puntas de ala de un hackle blanco que me compré de saldo, pero tampoco me acaba de convencer dado que las veo muy blancas, falta esa transparencia que tienen las naturales, y siempre me quedan una miga asimétricas que me provocan rizado en el terminal. Además es rara la ocasión que al cabo de unos pocos lances pierdo un ala de la mosca, que, me postulo que me influye más a mí a nivel psicológico de ver una mosca defectuosa que a los peces. Alguna vez que esto me ha ocurrido sí he seguido obteniendo capturas, pero yo no me encuentro cómodo con lo que llevo atado al terminal y, o bien arranco el ala que resta o cambio la imitación.
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Otros materiales que he probado ha sido el cdc, que no me gusta en el montaje de hormigas de dubbing (sí en las de foam) porque no acabo de ver una forma adecuada, o me queda un abanico o unas hebras. También he probado con diverso material plástico incluidas bolsas del Eroski por su transparencia. Hace poco he visto una imitación traída de Francia que tenía unas alitas plásticas muy, pero que muy logradas. Intentaré fusilar su silueta y tratar de imitarla, para ver si este plástico me resulta con alguna imitación.
Pero a  la conclusión que he llegado es… que me pesca lo mismo la imitación sin alas, con lo cual más a mi favor, con no hacerle las alas asunto terminado y tiempo que me ahorro…


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sábado, 26 de enero de 2013

El año que viene no voy a pescar nada

No me vengáis a toda velocidad a pedirme ni las cañas ni las moscas… no pienso dejar de ir a pescar y tampoco tengo intención de cumplir el título de la entrada. Leer primero mi desvarío.
Me surge esta reflexión después de un par de jornadas empuñando cañas, y no cañas de mosca precisamente, sino cañas de cerveza, y al final se me viene a la cabeza este resumen, en tono jocoso, pero creo que acertado, porque esta tomando el tema de los arcanos en la pesca una deriva que raya el surrealismo, o creo que definido más correctamente, el papanatismo.
Al parecer, y sabiendo que perseguimos una quimera, todos andamos a la procura del bálsamo de fierabrás, la mosca infalible que nos atraiga a los peces aunque se encuentren aposturados en la orilla contraria, el color imprescindible de la seda a poder ser de los míticos para confeccionar una exhubia sin la cual cual los peces no comen, ese material extranjero de nombre impronunciable imposible de conseguir en cualquier tienda que ha llegado de la mano de los competidores y que ha ganado tal campeonato. ¿y si no estoy dispuesto a seguir esa pauta me voy a volver bolo perpetuamente?

 

Centrando el tema. Las etapas

Tampoco es un tema nuevo, ya que estoy convencido que todos hemos pasado estas fases. Recuerdo que mi primer contacto serio con la pesca a mosca fue en el Club Línea Tensa de Madrid. DSC03208Organizaban un cursillo de montaje que lo impartía un socio que en aquellos momentos tenía una tienda de pesca en dicha ciudad. Recuerdo que me marché con 25.000 Pesetas de las del antes del euro dispuesto a hacerme con todo el material de montaje necesario para aprender a confeccionar moscas. Afortunadamente, resultó ser pescador y colega antes que tendero, y sólo me vendió un torno, un anudador, dos bobinas de hilo de montaje, un portabobinas y una caja de anzuelos. Material más que suficiente para aprender. Si hubiese querido ser un aprovechado, me hubiese colocado lo que tenía a mano y algo más. Proseguí con un ansia de tener todo lo que hiciese falta. Se hicieron habituales las escapadas a su tienda a la par que iba confeccionando moscas distintas y necesitaba nuevos materiales. Tal mosca necesitaba tal material y se compraba, y por si acaso lo parecido. Y de comenzar con una bolsa, tuve que pasar a una caja de herramientas y luego a cajones…
Con la siguiente fase me entró la fiebre del conocimiento. Mis fuentes de información fueron las revistas Trofeo Pesca, Solo Pesca y Federpesca (Dánica vino más tarde) empezaron a aparecer referencias de Gutterman, que luego tendremos unas líneas para ello, que intentamos seguir las fichas de montaje a pies juntillas. Surgió Luego los foros de pesca, las tertulias de Trofeo Pesca y luego Conmosca y aquí sí que ya se nos vino encima la mundial. Se empezó a cruzar información de todo tipo, creando nuevas expectativas… se comenzó la búsqueda del grial de la pesca, que, creo que a lo único que nos ha conducido es a tener los cajones atiborrados de material que en la vida van a llegar al río… y lo malo es que aún seguimos comprando en busca de este mito de la infalibilidad. Me atrevería a decir que este ha sido el común denominador del 99% de los pescadores a mosca; la fiebre consumista de todo tipo de materiales hasta gastar sin darnos cuenta un buen dinero que, con total seguridad, tengamos parado sin darle uso alguno.

 

Los manidos míticos

Quizás fue lo primero que empecé a oír, y la verdad no sé si por suerte o por desgracia no le he prestado atención.
La desgracia fue que cuando empecé en esto de la mosca allá en los esténtores de la década de los noventa, en Madrid que era donde vivía, todavía moviéndose un poco y explorando mercerías aún era posible encontrar buenos hilos de los gütterman “firts class”. DSC03210
Pero en mí se produjo la reacción contraria. Perdí el interés en encontrarlos lo mismo que pierdo el interés en un juego cuando lo logro superar una fase del mismo… lo dejo. Al leer cualquier artículo sobre montaje de moscas aparecían referencias como 603 y números como 300, 431, 900… que no encontraba por ninguna parte y desistí de encontrarlos e intenté sustitutos. No estoy dispuesto a creer que para matar el hambre sea obligatorio comerse siempre unas lonchas de jamón Sánchez Romero, que sin duda, serán muy apetecibles, pero igual un bocata de jamón Eroski blanco nos sacia el hambre. Pues esa es mi teoría. Lo ideal sería el 431, como no lo tengo, tendré que apañarme con lo que encuentre.
Luego la llamada “guttermanía” ha alcanzado unos niveles especulativos que me recuerdan más a la burbuja inmobiliaria que ha desembocado en lo que ahora mismo estamos padeciendo que a un tema piscatorio. Creo que ya no queda una mercería o un sitio que haya tenido hilos sin mirar en toda España y alrededores. Puedo entender lo de la oferta y lo de la demanda, pero, pagar 150 euros por una bobina para hacer moscas yo no estoy dispuesto a ello. Otra cosa será el coleccionista que busque una pieza en concreto para completar la colección pero eso no es pesca.
Me comentaba un amigo que al final de la temporada en León vieron a un pescador y decidieron ver como pescaba y como se enfrentaba a una eclosión, porque “esa pescador tenía los hilos” Al final me comentó que no había sido muy productivo por otras causas, pero yo me cuestiono lo siguiente: ¿Es una trucha capaz de discernir un determinado matiz de tonalidad y no ser capaz de ver el anzuelo y el buruño que hacemos (abdomen y tórax generalmente sobredimensionado y el hackle? Vuelvo al tema del jamón, cualquier imitación nuestra será como una pieza de jamón cocido al lado de un jamón ibérico… a ambos se les llama jamón y una base común (o eso espero) y punto… y sin embargo de vez en cuando echamos mano de una loncha de jamón cocido, porque nos van los ojos a ello...
Y otra pregunta, nos hemos comprado una bobina del mítico 431, y nos estamos encontrando ante una situación de que las truchas están comiendo olivas… pero ¿estamos pescando con un estadio de la mosca adecuado a lo que están comiendo, léase emergente, subimago, imago, spent…? ¿Estamos pescando a la distancia adecuada? ¿Hemos entrado a galope al río moviendo agua, haciendo ruido y espantando todo a cincuenta metros a la redonda? Seguramente prestando atención a lo que nos rodea, actuando y pescando “finamente” lograremos más capturas, porque que yo sepa, enseñando el canutillos de seda donde figura la referencia del color, las truchas no saldrán a verlo sin más. Sí, ya sé que se puede argumentar en mi contra la selectividad de la trucha en ciertos momentos, pero yo me postulo mucho más a favor del indio que de la flecha.

 

La caja de pandora

Así podemos definir lo que pulula por la mesa de montaje y que ya no sé ni qué hacer con ello.
Empecé con los tricos con lo cual me junté con un buen montón de mazos de gallo de León, luego con las efémeras llegaron hilos de seda, rayones, dubbings de todo tipo y color, sintéticos, naturales y rarezas. El otro día me encontré con tiras de Szuannudace que tienen más de una docena de años porque, para ir al Tajo era obligatorio llevar “chochines de peralejos” para al final acabar pescando con hormigas…DSC03215 y ese dubbing milagroso para ninfa que era la bomba… para acabar haciendo perdigones de colorines, y tal como me comentaba el jueves pasado mi amigo Félix esta moda de colorines parece que la pesca se encamina hacia el cubismo.
Luego, plumas de buitre, tinte para teñirlos, acido pícrico, cuando me dedicaba a ser aprendiz de alquimista… para elaborar los tricos con careta de liebre. Miro las cajas de anzuelos, que pululan por la mesa, los hay de todo tipo: grandes, pequeños, forjados sin forjar hasta uno con doble tija en el tórax -me supongo que para hacer ninfas planas- con muerte y sin muerte. En definitiva tantos tipos que no acierto a saber cuál fue el motivo que me impulsó a la compra… las bolas de latón, material que ha sido sustituido por el tungsteno y que ya no utilizamos (y que aún tengo unas cuantas), rayones, sedas, tinseles y materiales que no sé ni para qué utilizarlos.
Al final yo no tengo una caja de montaje, es un museo de materiales olvidados, un cementerio de ilusiones, de esperanzas en tener el Armagedón mosquero…

 

Y la vuelta a los orígenes

Pero es que nos ponemos a pensar y para hacer dos moscas infalibles que para acceder a su ficha de montaje solo nos ha faltado arrodillarnos para que nos dijesen los secretos. Generalmente ni llegaremos a probarlas porque acabamos atando lo conocido, lo que nos funciona, resulta que nos hemos comprado una bolsa de un dubbing que nos daría para hacer quinientas moscas. Resultado, nos queda una bolsa con material para hacer esas cuatrocientas noventa y ocho moscas que no nos acordaremos exactamente cuál era su fórmula de montaje.
Y luego resulta que para pescar siempre cojo más o menos lo mismo, tenemos confianza en las mismas moscas, que generalmente son las de toda la vida, las clásicas, confeccionados con materiales tradicionales: careta de liebre, faisán, culo de pato, gallo de león y algún que otro material más.
Resulta curioso que una de las moscas tremendamente utilizadas, y para mí una revolución en la última década junto a los perdigones, es el bicho, que para su elaboración el material base es una chancla del Carrefour. O el caso de aquella “emergente matadora de ignita” que en los difíciles reos del Llao de Margoyes se salía y que el autor me confesó que el dubbing no me podía decir la marca porque estaba confeccionado con el pelo de una alfombra que encontró en un contenedor. Creo que ya me he cargado la mítica… Los que estáis leyendo habitualmente mi blog habréis podido comprobar asimismo la simplicidad de los materiales utilizados en mis imprescindibles. Rehúyo de sofisticaciones y productos imposibles de conseguir. Afortunadamente, este año he decidido no liarme con los cantos de sirena de nuevos materiales. Hasta ahora sólo he comprado cabezas doradas, anzuelos, lo esencial al fin y al cabo, y como base para montar, unas fibras de faisán y una careta de liebre. Pretendo ir gastando esa ingente cantidad de material, dubings, rayones y otras historias que pueda encontrar por las cajas de material y alrededores, porque ¿hemos probado la estopa de fontanero? Pues tanto quejarnos y tenemos el misticismo delante de nuestras narices.
En resumen, sin los hilos míticos y sin los ultimísimos materiales me parece que el año que viene no voy a pescar nada…
















sábado, 19 de enero de 2013

Caleidoscopio

Tarde de jueves de enero, lloviendo a mares, sin otra obligación para realizar. Si tengo asuntos pendientes, pero no corren prisa, bien pueden esperar y tampoco me apetece mojarme…vuelvo a mirar ese whassapp que esta mañana me ha mandado Code y que me dice “Quedé con Santi esta tarde para hacer unas ninfas. Te apuntas?”. Dado que ya habíamos intentado otras dos veces quedar pero por be o por befas no pudo ser por parte mía. Esta vez se habían conjurado los astros a mi favor y al mediodía después de comer preparé torno, material para hacer unas ninfas y hasta los magic tool  de Petitjean, aún por estrenar por si viraba el viento y nos daba por hacer efémeras.
Las reuniones de montaje rara vez me sirven para llenar cajas, para eso mi mesa de montaje y me pongo a la elaboración en serie de x moscas del mismo tamaño y del mismo tipo, de esas que ya os voy presentando como mis indispensables. Bueno… eso es la teoría fuera de temporada, luego deprisa y corriendo montar media docena de moscas para la jornada de mañana porque no me queda esta o la otra, o porque salían efémeras verdes y las mías eran marrones. Volvamos a hilo conductor; como bien dije estas sesiones no son para llenar cajas, porque o bien preguntamos y vemos alguna técnica, un montaje nuevo, o lo más común nos liamos con algún comentario sobre lo divino o lo humano. También arreglamos la pesca a nuestra manera, mil y una facetas.
DSC03168Eso sí, Code no permite que en su casa pasemos sed y la cerveza siempre acude rauda a nuestra llamada. Entonces si no había acudido con la idea de llenar las cajas veríamos a ver por donde salía “la soirée”… Llego a casa de Code, y ya tenían él y Santi encima de la mesa los achiperres listos y en mi primera visual noto mucho brillo y color. Santi decía que iba confeccionar alguna ninfa colorista para los tímalos. Code le veo en el torno con unas brassies rojas y verdes muy bien rematadas.
Y aquí entro yo y planto encima de la mesa diecisiete tinseles holográficos comprados en eBay a precio de saldo, creo que en una tienda en Singapur, con nombres tan “sugerentes” como Hot Pink, Crimsom, Dodger Blue y lindezas similares. Ahora había que ver como juntábamos el puzle y empezamos a realizar combinaciones de colores con diferentes bases y recubiertas por los diferentes colores
Me centré en los tonos azules, aprovechando unas cabezas de tungsteno del mismo tono que a saber cuando y donde las había adquirido. Iba sobre un patrón que me sorprendió una tarde de la temporada pasada cuando se erigió en protagonista de la tarde, tinsel azul metálico, bufanda plata y bola azul. Lo primero fue que nos decantamos por un modelo de anzuelo curvo Maruto C46FW con muerte al cual “capamos”, aunque podemos utilizar cualquier anzuelo curvo,  pues buscamos patrones no copia exacta de la mosca. Comenzamos con una bola de tungsteno azul de 2,5 mm y seda de montaje naranja el primer color fue tinsel color “Aqua” y bufanda “white” (mosca a la izquierda de la imagen). Como me parecía poco azul las siguientes el cuerpo lo sustituí por color Dodger Blue y el resultado me gustó más, además la bufanda di menos vueltas de blanco haciendo transparentar más el hilo naranja de montaje resultando una bufanda más llamativa (a la derecha de la imagen)
DSC03175
Elaborado un patrón azul probé con un montaje en Maruto D04 BL más tipo “efémera” y queríamos Code y yo probar dos colores, el Yellow y el Purple. Monté bola de tungsteno plata de 2,5 y cercos gris de pluma de hackle, hilo naranja por no cambiar y realice primero cuerpo Purple y bufanda Dodge Blue que había sobrado. Ninfa llamativa sin duda.
A continuación la siguiente mosca el protagonista iba a ser el color Yellow, que me dio esta mosca que veis a la derecha, que a primera vista sí parece más normal, teóricamente más “natural” y por ende con mayores posibilidades de ser atada al terminal. La bufanda son unas vueltas del Purple que estábamos usando
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Ahora queda lo más complicado. Su bautismo en agua. Para ello debo de olvidarme de mi clásico aparejo de ninfas e ir probando estos modelos para ver si capturan truchas. Alguno sí se incorporará a mi caja de moscas. Los demás, quizás la mayoría, aguardarán pacientes esa oportunidad de capturar unas truchas despistadas en un día sin mucha actividad para que vuelva a creer en ellas, para investirlas de eso tan importante para un pescador, la confianza en el señuelo, quien sabe si para crear un nuevo patrón y tal vez pasar a la categoría de indispensables, como en su momento me ocurrió con mi ninfa negra ya expuesta.
Luego tomando una cerveza con el hermano de Code, este apostilló y de manera cierta y con sarcasmo “con todo ese colorido, cómo voy a coger yo truchas pescando con algo normal”. Razón no le falta; . Pero el abanico de colores con el que vamos a adornar nuestras cajas y la buena tarde que pasamos no nos lo quita nadie.