Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de diciembre de 2013

La quimera de la pesca sin muerte

Tras la celebración de los consejos provinciales de pesca en Castilla y León se levantó una tremenda polvareda que, al final y como era previsible, se quedó en agua de borrajas, pero provocó un alboroto mediático digno de una situación de fuego cruzado de un espagueti western
Como premisa quisiera hacer constar que no dispongo de elementos de juicio suficientes para que pueda formarme una opinión fundada y fundamentada sobre lo ocurrido en esos Consejos. Mi opinión se basa en la lectura de una documentación que me fue enviada por correo y que, supuestamente, fue la documentación entregada a los asistentes al Consejo de pesca de León y la información que se ha ido moviendo en foros, blogs, peticiones de firmas, etc. En trazo muy grueso deduzco que lo que se buscaba era la conversión en zonas de pesca con muerte de tramos que hasta ahora tenían la consideración de sin muerte, entiendo que en aras de posibilitar un mayor incremento recaudatorio de las cantidades generadas por la venta de permisos. La idea extendida entre la mayor parte de los pescadores de que en los tramos sin muerte hay mucha más trucha que en el resto del río levantaría sin duda la codicia de los “pescaderos” que acudirán, cuanto antes mejor en pos de pescado, motivaría sin duda la venta de más permisos, sino desde otro enfoque no acierto a entender el por qué el lanzamiento globo sonda sobre el cambio en la política de gestión fluvial en Castilla y León acontecida en los comités. De lo que acontezca en un futuro, pues… fiémoslo a la divina providencia y el que venga detrás que arree
DSC03518De otra banda se posicionó, digamos que el “lobby” a favor de la pesca sin muerte. Sin duda con mucha más presencia en las redes sociales que el típico pescador de bota de goma, lombriz y cesta. La prueba está en que páginas de asociaciones o foros conservacionistas hay bastantes y “sociedades clásicas” tienen bastante menos presencia. Sin embargo en los Consejos esta realidad se invierte y quien tiene verdadera fuerza son estas últimas.
Hay otra perversión de la situación. Si en cualquier red social o “corrillo cibernético” dices o afirmas que has sacrificado peces serás linchado por todos los lados. Motiva que en teoría seamos muchos pescadores sin muerte y la realidad no me pinta  a mí tan optimista. Me temo que hay mucha pesca sin muerte sobre el papel, o mejor dicho, sobre la pantalla. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y que conste que yo seré el primero que me dé la vuelta. Dejo aquí clara mi opinión; defiendo la pesca sin muerte como herramienta de gestión y la desteto como imposición. Y sí, sacrifico peces para comer, siempre con respeto a los cupos y tallas establecido  (faltaría más, de lo contrario entiendo que sería furtivear) y nunca acumulo peces en el congelador. Disfruto de la pesca sin muerte cuando me viene en gana, inclusive en tramos y días catalogados como con muerte, y obviamente, respeto escrupuloso al pez en tramos sin muerte. No pretendo ser adalid de nada, simplemente soy… un pescador al que le gusta la pesca y que opino que cada uno haga lo que quiera siempre y cuando se atenga a las normas establecidas.
La pregunta que me ronda es si nos ofuscamos en querer ver otra cosa y nos encontramos de bruces con la terca realidad, y esta no es otra que un 90% de los pescadores lo que defiende es llevarse pescado, y cuanto más, mejor, olvidándose del entorno, belleza en la lucha, dificultad de la captura, etc.,  matices usados en exclusiva, casi me atrevería a decir, por los pescadores sin muerte. Por el contrario, en los corrillos del “pescadero”, eres tanto mejor pescador cuanto más peces eres capaz de sacrificar, de colocar en “la cadena del frío” hasta llenar el congelador, sin importar ni el cómo y el cuánto. Y cuantas más cuchipandas de peces seas capaz de celebrar, más alto te situarás en el escalafón
 

Para muestra un botón

Vamos a definir el marco temporal de la muestra. La temporada sin muerte en Galicia comprende a los cotos y tramos específicos sin muerte, así como los jueves no festivos desde el comienzo de la temporada hasta el cierre (31 de julio) en aquellos cotos con convenio de colaboración con alguna sociedad (consorciados). A partir del 1 de agosto hasta el 30 de septiembre los jueves eran inhábiles en los cotos específicos sin muerte y en los consorciados podíamos disfrutar de la pesca de martes a domingo.
Como se puede entender es imposible tener datos de los tramos libres sin muerte, y aquí entra en juego mi apreciación personal, que no puede ser más desalentadora dado que las veces que los he visitado este año no me he cruzado con nadie… bueno sí, haciendo memoria hacia mediados de agosto me crucé con un pescador madrileño de vacaciones en el Lsm de Samos
Buscando datos para argumentar y para tratar de responder a la duda expuesta tres párrafos más arriba, analizo los datos referidos al período “extra” sin muerte correspondiente a los meses de agosto y septiembre en la provincia de Lugo. Se debe tener en cuenta de que estos datos fueron obtenidos a través de la página web de la Xunta de Galicia, y que de manera pública aparecían en ella. Puede que haya cometido algún error en sumar algún coto, buscaba simplemente constatar datos con mis suposiciones. Y los datos que he obtenidos son los siguientes.
Cotos en venta Cotos vendidos % ocupación
A Labrada 572 16 2,80%
Antas de Ulla 416 0 0,00%
Begonte 572 0 0,00%
Cervantes 364 4 1,10%
Fonsagrada 88 1 1,14%
Foz 88 54 61,36%
Friol 208 8 3,85%
Ladra 88 2 2,27%
Láncara 220 26 11,82%
Mondoñedo 364 3 0,82%
Monforte 260 5 1,92%
Monterroso 220 1 0,45%
Navia 208 5 2,40%
Ombreiro 988 6 0,61%
Pígara 312 1 0,32%
Pobra 208 18 8,65%
Ribeira de Piquín 572 0 0,00%
Val do Ouro 132 3 2,27%
Valdriz 44 9 20,45%
Vilalba 104 0 0,00%
Vilarmide 468 0 0,00%
Xinzo 416 16 3,85%
TOTALES 6912 178 2,58%











Para tener datos absolutamente fiables habría que añadir los cotos que las distintas casas expedidoras de permisos han vendido. Pero me temo que los datos serían todavía muchísimo más desalentadores. Como ejemplo, el último jueves de temporada a un compañero de pesca le falló el proceso de pago telemático. Nos dirigimos a una casa expedidora y, tardaron en localizar dónde habían depositado los cotos el tiempo empleado por nosotros en tomarnos el café y al venir con los cotos vimos con estupor que en dos meses, el coto de mi compañero era ¡el segundo que expedían!

 

Primeras impresiones

Si estos cotos, que tienen una alta demanda en temporada convencional ronzando la ocupación plena en algunos casos, y en temporada sin muerte apenas son ocupados, quiere decir que la pesca por sí misma, la “esencia” no interesa. Lo que se busca es sacar pescado, y si no hay pescado, se acabó la pesca
Echemos un vistazo al número de cotos teniendo en cuenta sus valores absolutos.
imageSe disponen casi siete mil cotos telemáticos, un numero creo que suficiente para satisfacer sobradamente las ansias piscatorias y cómodos de obtener. Se expidieron vía internet 178… sin comentarios.
image
Destaca sobremanera la ocupación del lote 1 del Ouro. Desde su apertura el 1 de mayo su ocupación es casi total. Estamos sin duda alguna ante la joya de la corona: alta demanda, buenos peces… entonces ¿será un tramo mimado y bien vigilado? Pues bien, presuntamente hubo un ¿pescador? furtivo que aparcaba su caravana en los terrenos aledaños al río e impunemente pescaba a miñoca o a lo que le venía en gana (la caravana estaba cerca para proceder a la descarga) y campaba a sus anchas. Incluso un día, el tres de mayo, a uno de los titulares del coto que compartía coto conmigo se lo encontró y el personaje casi se enfrentó con el pescador que legalmente ejercía la pesca con su correspondiente permiso y ¡aún tenía más que hablar! Según me contaron, campó a sus anchas ante la permisividad de todos los estamentos. La vigilancia ni está ni se le espera. Si esto ocurre a la estrella, que no acontecerá en los estrellados tramos libres sin muerte. Que cada uno se imagine lo que quiera.
Láncara sigue siendo el segundo coto más solicitado. Ha calado y tiene cierta fama allende de los límites provinciales, recibiendo quizás un buen puñado de pescadores foráneos. Sólo lo he pescado un rato y se me dio bien. Este tramo de río, que parece diseñado para ser pescado a mosca, no acaba de romper como tramo de referencia a nivel nacional. Iba en muy buena dirección tanto en tamaño como en calidad de sus truchas, pero claramente desde hace tres años ha decaído. Llevo oyendo la cantinela del cormorán (que sí los hay), durante años. Mi impresión es que la incidencia sobre las poblaciones de salmónidos efectúan más presión los cormoranes de dos piernas que de los de dos patas
A Labrada, Pobra y Xinzo dejan un rayo de leve luz entre tanta oscuridad.
image
El resto, muy poco o casi nada, cuando no es simplemente nada…
Analicemos ahora el tanto por ciento de ocupación, aquí aún la realidad nos golpea con mayor crudeza.
imageVuelve a destacar con un 61,36% Foz, a pesar de que agosto y septiembre ni mucho menos es su mejor época.
Asoma Valdriz, con un 20% de ocupación, lo cual significa mas o menos un pescador por semana, tampoco para tirar cohetes, Láncara con casi un doce y… se acabó, no hay más cotos con ocupación superior a un 10% de la demanda
Asoma Valdriz, con un 20% de ocupación, que debido a que solamente oferta un coto por jornada, significa más o menos un pescador por semana. Tampoco para tirar cohetes.
Láncara con casi un doce y… se acabó, no hay más cotos con ocupación superior a un 10% de la oferta.
A fecha 16 de diciembre de 2013 recabando datos en la página de la Xunta, sobre cómo está la demanda de cotos para la temporada 2014 veo que se inicia la elección el día 9 de diciembre, han formulado su elección ya 368 solicitudes. Pues bien, van expedidos 42 permisos en Foz lote 1, un coto en Monforte y tres en Val do Ouro, cuarenta y seis permisos y cotos de alta demanda con muerte como Ombreiro (168 permisos con muerte expedidos) o Pobra (158 permisos expedidos) que aún esperan a alguien que solicite un permiso sin muerte
Pero no es solo exclusivo de Lugo. El día 27 escogíamos salmón en Asturias, teníamos un mal número  (solicitud 992) y cuál no sería mi sorpresa que nos quedaban 34 días libres para en teoría, el mejor pozo salmonero asturiano, La Figal. Escogimos en la mejor época de este coto y todo por ser sin muerte. Acaso la gente prefiere un mal coto que si suena la flauta poder llevarse un pez, que hartarte de ver bañarse peces y tirar la mosca con el convencimiento de que bastantes salmones la están viendo. Pues por lo visto así es y es que en todos los sitios cuecen habas

 

¿estamos ante una quimera?

DSC02345Pues mucho me temo que sí y que esto de la pesca sin muerte en Lugo es algo residual y visto este pequeño resumen no sé como podemos exigir a la Administración la implantación de nuevos tramos, salvo para tener tramos de río que en vez de vedarlo quepa la posibilidad de que algún pescador los visite para incomodo de algún furtivo. Pero por demanda social está claro que no va a ser.
Puedo llegar a entender que ciertas técnicas como el cebo natural no resulten lo más idóneo en esas fechas para su práctica, pero no acierto a ver las razones por las cuales practicantes de lance ligero o los que se manejan a mosca con vara no acudan al río a practicar su afición favorita. En todo lo que llevo acudiendo a cotos sin muerte en Lugo (y ya son años y cotos) creo que nunca he visto a un practicante de estas técnicas. Quizás los practicantes de cola de rata somos más proclives a asumir este tipo de pesca, pero tampoco veo una situación para tirar cohetes entre nosotros
Si por contra conozco gente que se dedica en exclusiva a la trucha y que cuando llega la veda se dedica al mar, a los cangrejos o al black bass. De este último pez me han comentado  grandes “pescatas”  de ejemplares “monstruosos” (unos 10-15 cm) que acabarán en el cubo de la basura sin duda. Al menos es una especie alóctona que no pinta nada en nuestros ríos. Cuando les comento lo bien que se lo pueden pasar pescando truchas la respuesta es invariable: Pescarlas para soltarlas, ¿y eso que gracia tiene? Luego la motivación no es pescar, es mostrar el pescado.
Y que esto me lo diga gente mayor aún lo puedo entender, pero que gente joven o chavales que están empezando se decanten por la opción pescadera y no por disfrutar de la pesca me preocupa, porque de ellos va a ser el futuro, y cada vez lo veo más y más negro
En este punto y vista la ineficiencia de la mayor parte de las asociaciones, clubs de pesca o como se le quiera llamar a esas organizaciones que pretenden consorciar tramos de río para sólo obtener derecho de pernada sobre los permisos disponibles, vuelvo mis ojos sobre la denostada Administración, que, no será lo mejor pero sí al menos ha ido dando pequeños pasos, como que aquellos cotos consorciados se pueda pescar sin muerte, y reducir en quince días la temporada normal.
El planteamiento para mí es simple, visto que a nivel particular o de entidades privadas no logramos un cambio en la conducta del pescador tipo, que sea la Administración la que trate de limitar el impacto. Estoy convencido de que lo poco que ella consiga siempre será muchísimo más que las pseudo-organizaciones de pescadores, que visto lo visto, no contemplan las pesca sin muerte ni como quimera.




















domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Brotes verdes?

Esta entrada del blog la he escrito con una configuración diferente. Lo novedoso es que en realidad una parte es escrita antes de y otra después de. Y ahora mismo no sé cuál será el final de la entrada
Si tuviese que resumir mi carrera de pescador, diría que soy del Chamoso por nacimiento, del Neira, que me dio mi primera trucha por bautismo, pero el río que motivaba suspiros entre grupo de pescadores que frecuentábamos el recordado Bar Avenida era conseguir un coto para el Navia, y si ya era para el coto Especial (el actual coto de Navia) era el culmen. Era sin duda alguna la chica guapa del baile.
DSC03501
Estéticamente, el río es precioso. Engarzado en el fondo de un profundo valle, flanqueado a ambos lados de un bosque de ribera exuberante, casi impenetrable y bastante descuidado, reflejo del envejecimiento y despoblación de la montaña lucense, y con pocos prados y tierras de labor dado lo abrupto del terreno. A partir de la unión con el río Cancelada se vuelve un río grande, poderoso, que apenas en algún punto se toma un respiro y que henchido es imponente. Es una autentica gozada la sucesión de pozos, rabiones y tablas, mil y una posturas donde la truchas nos esperan, mirar rio arriba y ver, sentir y oír la soledad, rota solamente por el canturrear del agua en los rabiones, un marco que te empequeñece y te diluye, hace que te fundas en el entorno. Territorio de grijos y pedreros más que de limos lo que indica que es un río con una velocidad de corriente apreciable, como si tuviese prisa por internarse en Asturias.
La abundancia de pintonas en su curso era proverbial y las pescatas que en ellas conocí ruborizarían hoy a cualquiera. Yo he visto como un pescador en una jornada capturó 207 piezas contadas una a una (los cupos estaban solamente para rellenar el papel). Cualquier pescador sin mucha idea de pescar a pluma, léase ahogada, sacaba truchas sí o si. La imagen de una tarde de abril, lloviznando, saliendo mosca a dolor y las truchas cebándose alegremente jamás podré olvidarlas. En verano asomando por encima de cualquier pocete era raro no ver al menos media docena de truchas en actitud de caza. ¡Si me encontrara hoy en ese escenario con lo poco que sé, la pescata sería memorable!
A finales de los noventa empezó un declive alarmante, coincidiendo con las obras de la autovía del Noroeste, que, al vecino Valcárcel se le destrozó más y conservó una estupenda población tanto en calidad como en cantidad, al Navia parecía como si las piedras comiesen truchas, cada día menos, hasta que no compensa el viaje. ¿hipótesis? mil y una y sabe dios cual es la causa, supongo que será un compendio de todas, porque mortandades no tengo noticias. Mis ultimas visitas se saldaron con muy, muy pocas truchas, y a la par que menguaron las truchas desaparecieron los pescadores, incluso el citado grupo de pescadores del Avenida, los que todavía pescan ni se acercan a sus riberas.
Bien, me llegaron rumores de que se pescaba bien en verano, vía foros y algún blog y me animo a comprobarlo por mi mismo. También mi compañero Félix ha pescado alguna que otra vez esta temporada sin muerte (desde agosto) el coto de Cervantes y con unos resultados, que si bien no son para ir corriendo, sí te mantenían entretenido disfrutando de una pesca a seca. ¿y si mi querido Navia cayó en el olvido colectivo y se ha recuperado y está dispuesto a recibirme con sus mejores galas?Embauco a Félix y decidimos acercarnos al coto de Navia este sábado

Desarrollo de la jornada

Nueve y media y nos ponemos en camino. Autovía hasta Neira de Rei, cruzamos el Río Neira y ascendemos al Alto do Restelo donde giramos a la derecha y empezamos a divisar el valle del Navia con el telón de fondo de los Ancares.  El río busca camuflarse en medio de las montañas, aunque es delatado por las brumas adheridas a su cauce. La vista que desde este alto se contempla justifica ya por si misma los kilómetros que nos conducirán hasta el río. Bajamos a Navia de Suarna y nos compramos en la Panadería Amparo, junto a la plaza, una empanada de atún con chorizo, tocino, pimiento rojo y cebolla deliciosa, que sacia el hambre solo con la mera descripción de sus ingredientes.
Continuamos el camino dirección Envernallas por la Lu 722 que discurre paralela al río, hasta cruzar el río de Rao donde comenzamos en el primer rabión por debajo de esta junta. Félix comienza a seca y yo a ninfa y consigo  capturar ¡dos bogas!. ¿donde antes había truchas ahora salen bogas? No me gusta como pinta.
Mientras Félix pesca el descuelgue y la costera de la tabla me voy a la junta de los ríos y a cada lance que realizo avanzan los negros presagios. Pescando a conciencia esta postura de libro y después de tres bogas más por fin logro una trucha, buena, de veinticinco largos en uno de las caídas del Rao al Navia. Escaso balance para esta postura. Seguimos río arriba y al llegar a una pasarela ya nos dimos cuenta de que no, no iba ser el día que me devuelva la fe en el Navia, otra postura que tendría que dar peces y apenas dos se insinúan pero no llegan ni a clavarse. Malo, maloDSC03497
Una tabla larga se nos presenta. Observamos en silencio, esperando cualquier signo de actividad ya que empiezan a tener los pájaros una actividad frenética capturando moscas, pero nada, las deseadas cebas no asoman.
DSC03503En una costera llevo a la mano otra trucha pequeña, y Félix detrás de una piedra logra otra trucha de veinte y algún centímetros. Nos damos la vuelta hasta el coche a dar cuenta de la empanada y unos chorizos también de la zona.
Es curioso observar que pudimos haber comido tranquilamente en medio de la carretera, durante la pitanza no pasó ni un solo vehículo y sin embargo mi cobertura tanto de móvil como 3G estaba a tope, mejor que en alguna zona de Lugo Capital…
Nos cambiamos a los rabiones existentes por debajo de la junta del río Mosa y unos cuantos toques pero sin capturas de nuevo, en posturas excelentes, y nada de nada.
Avanzamos un poco mas arriba, cambio a seca para tres subidas más sin captura. Como atisbamos una trocha hasta la carretera damos por concluida la jornada.

 

 

 

¿brotes verdes?

A mi entender, si dos pescadores medios en cinco horas de pesca más o menos capturan unas cinco truchas, y pocas picadas más obtenidas, creo que ni brote ni nada que se le parezca. Sinceramente yo, después de lo visto hoy,  no le recomendaría el coto a nadie salvo que quiera disfrutar del entorno y no le importe no pescar.
DSC03500No hemos movido apenas peces, ni los hemos espantado, ni se veían huir al vadear. Tampoco he visto por ningún lado jaramugos. Y si no hay peces no sé que freza puede haber para colonizar de nuevos los tramos, los peces no nacen de los regodones de las orillas.
La excusa del cambio de tiempo, el fin del verano y la primera borrasca no son aplicables, ya que esta semana dos cotos del Neira (Pobra y Láncara) sí me he divertido y he tenido capturas.
Lo siento porque me escuece lo más hondo de mi memoria piscatoria, lo que vi y lo que viví en este cauce; lo que fue el Navia, el río deseado, y lo que ahora mismo es, un entorno idílico para la pesca pero sin pesca. Seguiré acudiendo como aquel que visita una vez al año la tumba de su ancestro, de alguien querido y cercano, pero con la lejanía que inexorablemente va envolviendo a todo aquello que carece de vida y que poco a poco nos distanciamos. Nada me alegraría más que ver al Navia con truchas,  ¡y que satisfacción si todo lo que he escrito en esta entrada estuviese equivocado! pero, a día de hoy, mi opinión por lo vivido en esta jornada, es que no veo asomo de brote alguno.

jueves, 29 de agosto de 2013

Las hieles del triunfo

2013-08-21 17.37.44bisHoy se cumplen 50 años de la famosa frase de Martin Luther King “I have a dream”. Como pescadores decir que todos hemos tenido el sueño de ese rato de pesca, que vamos engatillando capturas una detrás de otra sin parar. No sé por donde he oído que lo peor de los deseos es que se te cumplan y algo así me ocurrió a mí el pasado miércoles.
Nunca pensamos en ello, seguros como estamos de nuestros méritos y sabiduría, pero la fortuna, el azar, el destino o como le queramos llamar es ingrediente fundamental en esto que llamamos pesca, y no es nada desdeñable su importancia, a la par que decisiva en el balance final del resultado obtenido.
El desarrollo de los hechos tuvo cierto aire de casualidad y procedo a su relato:
No tenía pensado para nada ir de pesca ese miércoles, eran otras los planes. A mediodía recibo una llamada de mi padre que me indica si puedo hacerle un recado por la tarde, en un lugar de paso hacia un coto truchero próximo. Como tenía que estar en casa a las ocho y media rápidamente realizo un plannig que consistía en recado a las cuatro y media que es cuando abre el establecimiento, cinco y cuarto en el río, rápidamente cambiarse y para el agua, retirada a las ocho menos cuarto, cambio de ropa y a las ocho y media de nuevo en casa. Perfecto, todo cuadra a la perfección ¡mira por donde voy a disfrutar una mini jornada de pesca! Dos horitas, una “manga de competición”. El horario cuadraba. Bien, como he dicho el lugar escogido está acotado con lo que previo a todo este guión paso por la pagina web de la Xunta para emitir y pagar el coto que me permita no ir de furtivo. El lugar responde a los criterios de cercanía a Lugo (20 minutos en coche), río con truchas (o al menos se le supone) y un denso túnel de vegetación que me va a proteger del calor reinante. Al menos voy a estar a remojo y a la sombra con lo cual estos calores estivales serán menos agobiantes.
Siguiente cuestión, no me voy a romper la cabeza en exceso, porque no tengo tiempo que perder. No he pescado este año mucho con el escarabajo, o como le llamamos por aquí, el bicho, y es lo que voy a emplear y probar los modelos de este año, así que caña de 8,6 ‘ y línea 3. Modifico el bajo, al tramo del 18 le ato como una braza del 16 (sí, sí, no hay error, un 16) y el escarabajo, en este caso caparazón marrón y cuerpo del mismo color también con brinca oro. Camino unos cinco minutos río abajo para coger un meandro del mismo y subir un poco más arriba de donde he dejado aparcado el coche.
El río por donde accedo está completamente tapizado de algas, es un curso verde o lo que queda de este color después de los calores estivales, y en el primer “charco” de agua que me encuentro, observo que se ha movido un pez. Lanzo, mal por supuesto, muy descontrolado debido sin duda a falta de mecánica de lance –lo de la pesca al hilo obviamente no nos puede salir gratis- y el escarabajo cae en las algas, lo arranco de un tirón (aquí es donde se justifica el hilo del 16. Menos sería dejar muchos bichos perdidos en estos ligeros enganchones entre las algas) y de nuevo lanzo, y esta vez, aunque de manera torpe, sí logro que impacte en el agua, aunque no donde yo quería…
DSC03426bisPero, y esta es la magia del bicho, la trucha ha sentido el golpe y se lanza en pos de la imitación, surgiendo de la calma de la postura una estela similar a la de un torpedo que impactará sobre un navío. Efectivamente, una estruendosa tomada rompe el agua, templo un segundo y clavo ¡primera captura! No es como en la pesca del salmón y el archiconocido Good Save the Queen antes de clavar, pero sí al menos mentar a Queen sin duda nos ayudará. Con ello quiero decir que si clavamos inmediatamente después de la tomada, casi con seguridad estaremos arrancando la imitación al pez; tengo la impresión que la trucha primero “mata” al insecto para luego, debajo de la lámina de agua, tragarlo y comerlo. Por eso debemos pensar en Queen y luego clavar, y aún así vamos a fallar un número estimable de clavadas, no vamos a saber discernir a ciencia cierta el rechace de una picada.
Volvamos al relato de los hechos. En los primeros momentos tres truchas, y dos o tres rechazos más. Cambio a bicho negro y disminuye notablemente los ataques. Coincide con un tramo de aguas un poco más profundas (más o menos un metro de agua por una orilla y metro y medio – dos metros por la otra), una trucha a la mano. En la falda de este pocete donde empieza a escasear el agua y donde el calado ahora son cuatro dedos de agua, cambio a un escarabajo verde, y empiezan picadas en prácticamente cualquier rasera. Pozas de poco calado daban trucha sí o sí, y se veían estelas hacia el bicho que parecía una lluvia de estrellas fugaces, y una captura, y otra, y otra más… en pleno frenesí de capturas vuelvo al escarabajo negro, y se para casi en seco los ataques, uno solamente y al fallar la clavada lo envío a lo alto de un árbol. Nunca me vino mejor perder una mosca, vuelvo al verde y se reanuda el festival con otros quince minutos de vértigo con ataques y capturas continuas. Un fallo al clavar y de nuevo la captura de un árbol de la orilla que se quedó con el escarabajo y para casa, que hemos quedado ¡encima voy a cumplir horario, lo nunca visto! 2013-08-21 17.31.49
En resumen, dos horas y poco de pesca y, digamos que unas dos docenas de truchas de las cuales la última docena en menos de media hora.
¿la felicidad plena? Pues aunque suene raro, mi respuesta es no.
Al final, a la vuelta hacia Lugo conduciendo le di vueltas a lo que me acabada de suceder. Cuantitativamente sin duda el mejor día de temporada, muchas truchas con un ratio de capturas espectacular, diría que una trucha cada cinco minutos. Cualitativamente ni mucho menos fue el mejor día de pesca. En realidad se reducía casi todo a una mera cuestión mecánica -lance, Queen, trucha, otra poza distinta, lance, Queen, trucha –. Muchas capturas sí pero faltaba la emoción del fracaso, de saber que ahí está la trucha y no coge la imitación y nos exprime como pescadores obligándonos a poner en el río toda nuestra sabiduría, a cambiar de mosca, a alargar el bajo, colocarnos correctamente, lanzar y posar de manera sutil… es decir, el goce de los preliminares conteniendo la adrenalina que nuestro cuerpo genera y a sabiendas que si algo ejecutamos mal no la vamos a capturar, y en las siguientes posturas lo más probable es que no ocurra nada. En una palabra, la emoción del lance que rompe una rutina mecánica, la excepcionalidad de un acontecimiento como es una picada y el disfrute de una captura. Pensemos en la magia de la lucha de una pintona que hemos clavado lejos, debajo de unas ramas y cómo lucha por no ser vencida, que nos infla de orgullo y nos deja pensando lo buen pescador que soy, que he logrado engañarla.
Ese miércoles, y ese frenesí lo que me plantea es si no habrán sido las truchas las que se han puesto a comer en loco frenesí, sin discernir los méritos del pescador. He sido yo porque por casualidad estaba allí, pero ¿ hubiese podido ser cualquier otro? Me vine con esa cavilación en la cabeza y me temo que la respuesta hubiese sido que sí, trucha arriba, trucha abajo cualquier pescador hubiese culminado el “destroce” por mí perpetrado. Luego han sido otros factores y no mis méritos los que han decidido. Adiós a mi ego como excelso pescador.
Son sin duda las hieles del triunfo.













sábado, 24 de agosto de 2013

No me gustan los serenos

autor fotografía J.F. CastrillejoSi alguien ajeno a la pesca me pidiese que explicara la sensación que siento en un sereno, el símil que le podría ilustrar sería que pensara en el Sorteo de la Lotería de Navidad. Hemos estado todo el año buscándonos la vida, llevando la situación como buenamente se puede, y marcamos en rojo en nuestro calendario la fecha del sorteo y comienzan nuestras ilusiones, comenzamos a gestionar los miles de euros que nos van a llegar. Llega el sorteo y lo importante es tener salud. Nos quedamos con esa sensación de que ha recrecido el cuello de la camisa y lo único que hemos hecho ha sido perder dinero. Eso sí, en alguna ocasión una pedrea o un reintegro, pero nunca vemos colmadas nuestras expectativas
Pues algo así es el sereno. Después de una jornada vareando, colocando esta o aquella mosca por todos los rincones inimaginables, cuanto peores han sido los resultados más esperanzas depositamos en el sereno, y, salvo casos muy puntuales será más de lo mismo.  Y milagros los justos.

 

Guión de un sereno

Intentamos aprovecharnos de las sombras para que los peces no recelen y lo que acabamos haciendo es caer fruto de la desesperación, de un ansia irrefrenable por sacar peces a la par que entablamos una lucha absurda por tratar de frenar el tiempo, de estirar las ultimas luces hasta que no logramos distinguir ni la punta de nuestra caña. Estoy por asegurar que si nos grabasen en video durante un sereno, y si en vez del fondo con un mosaico de sombras fuese ese mismo escenario con las luces del mediodía, no nos reconoceríamos, actuaríamos según el manual del perfecto apaleador de peces, un verdadero genio en el noble arte de dar palos al agua.
Lo primero es situarnos en el presereno. El momento será cuando el sol deje de estar visible, los tonos rojizos adornen el cielo y las sombras principian a cubrir el río, y si ya conocemos el tramo mucho mejor porque ya sabremos dónde suelen cebarse, y tendremos que calcular para llegar al punto exacto a la hora h. Si desconocemos el río, yo suelo optar por una tabla lo más despejada posible de vegetación en las orillas que me permita ver lo mejor posible las cebadas y las oscuridades me incomoden lo menos posible, armarse de paciencia y hacer garita, esperando que surja una ceba para corroborar que no hemos errado en nuestra elección.
Bien ya estamos ante el sereno y empiezan a cebarse… y ahora a rezar que hayamos acertado con la mosca que están comiendo, porque si hemos atado un trico y les da por comer efémeras chiquitinas, cambiar la mosca sin luz, por mucho que portemos un frontal en nuestra cabeza, se vuelve tarea casi imposible, y el anzuelo se transforma en un objeto romo sin ojal, que se niega a ser traspasado por el hilo. Echamos mano el enhebrador que tampoco logra encontrar el ojal y a base de insistir por dónde no es nos lo acabamos cargando. De manera inexplicable, atamos la mosca giramos la vista al agua… y ya no hay cebadas ¿a que nos resulta una situación conocida?
Y otra, que se haya dado todas las combinatorias a tu favor, cebas, moscas y efectivamente nos preparamos para disfrutar de un sereno histórico. Un mal lance y un lío monumental en el bajo, o bien que a la primera trucha que clavamos partimos el bajo. Antes que arreglar el bajo casi prefiero atar la mosca.

 

El orto

Primer sereno del día . La amanecida
Primer inconveniente serio; hay que madrugar y eso para mí no vale. De hecho creo que lo que más me convence de la pesca a mosca es una pesca que perfectamente la podemos desarrollar a partir de las once de la mañana.
Salvo dos o tres madrugones para el salmón, es un plan que no me interesa. De hecho, para mí los caenis son seres mitológicos. Se habla de las cebas a cénidos hacen hervir el río, pero yo no puedo certificar  su existencia. Los practicantes de ese sereno me suelen referir que incluso es mejor que el del ocaso, siendo los citados caenis los verdaderos reyes. Como es un palo que no toco no me voy a parar más dado mi desconocimiento casi absoluto en esta parte del día.
El único punto positivo que observo es que queda todo el día por delante para pescar, al finalizar el sereno no hay que volver a casa como ocurre en el ocaso, podemos seguir con otras opciones de pesca

 

Condiciones teóricas para un buen sereno

Día de calor, sin viento, incremento de la humedad relativa del aire, luna escasa en principio son los factores que deberían asegurarnos el éxito. Sin embargo, me he encontrado con la falta de uno o varios, cuando no todo lo contrario, y sin embargo encontrarme con buenos serenos.
Sin duda, lo que más temo es la presencia del viento, y en particular ese viento que me riza la superficie del agua hace que me encuentre incómodo, y me temo que a los peces le ocurre lo mismo. En este caso busco un pequeño lugar de abrigo como puede ser un talud donde por un lado amaine el viento y por el otro deposite insectos arrastrados por su fuerza hacia esa línea donde cesa el rizo.
Día de calor, deja inactiva las truchas ya que no favorece la eclosión de insectos. Si da lugar a un sereno con buena temperatura va a implicar la bajada en unos cuantos grados la temperatura ambiente a la par de que aumenta la humedad ambiental favoreciendo las condiciones para la eclosión de los insectos
La luna y las tan traídas fases de actividad en los peces. DSC03421Esto es lo mismo que preguntarnos a un gallego por las meigas “non creo nelas pero habelas hainas” Pues lo mismo. No creo mucho en la influencia de la luna en la pesca pero algo de cierto debe haber. Ayer sin ir más lejos, víspera de luna llena, apareció la luna por el horizonte a la hora del sereno y no se nos movió apenas ningún pez y se juntaban los otros tres condicionantes ¿casualidad? Pues no lo sé. Preferir prefiero que ni aparezca por el horizonte
Otro factor mío, personal, que nunca he leído nada al respecto ni en revista ni en foros, los murciélagos. Desde crío me dijo un pescador de los de toda la vida, fallecido hace un cuarto de siglo ya, en una de sus expertas enseñanzas que me legó sentenció que al aparecer los murciélagos en el río que me fuese para casa, que ya no habría nada más que hacer. Y si me resultó ser una constante a lo largo de estos años, que ante un buen sereno, como empiecen a planear estos mamíferos, ¡adiós! Supongo que será porque comen las moscas que salen, pero no acierto a saber qué relación tiene esto con las pintonas (moscas tendría que haber para ambas especies). ¿Será que asustan los murciélagos a las truchas? pero ¿a que se le puede asemejar? Porque hasta donde yo alcanzo, el murciélago no es depredador de las truchas. Y eso cuando no obtienes una hermosa captura alada…
Un último detalle, que no tengamos una romería en nuestro tramo a pescar.
 DSC00768
Últimamente encontrar un sitio en los grandes ríos asturianos donde tentar los reos es como ir a la cola del pan, solo nos queda preguntar quien da la vez. Si una vez situados nos empiezan a llover bolazos de ahogadas y vuelos de líneas harán imposible manejarnos con comodidad en el final de la jornada de pesca

 

Las moscas

Buff! Planteamiento previo. Pretendo coger un pez o coger peces.
Para coger un pez o dos será más que suficiente con atar un trico y lanzar sobre cebadas. Con un buen sereno será difícil no hacer subir a un pez en un determinado momento, sobre todo cuando tenemos peces próximos entre si cebándose puesto que se establecerá competencia entre ellos y nos será más fácil que se interese uno de ellos por nuestra imitación, antes de que lo haga el pez vecino.
Pero ¿y ayer, que se cebaban poco y a unas ignitas pequeñas? Pues como toda eclosión, o aciertas o para casa de vacío. Pero lo de ponerte a cambiar a la luz de los frontales como dije anteriormente es casi perder el sereno cuando demos por finalizada la labor de atar la pequeña mosca. Y luego, como de noche todos los gatos son pardos, nos va a resultar complicado el determinar exactamente el estadio del insecto y lo de los colores ya ni hablamos.

 

Entonces ¿por qué me quedo a los serenos?

Pues creo que hay dos motivos.
Uno es que en nuestro interior siempre albergamos la esperanza de que hoy vaya a ser el día. Y cuando he definido los factores a considerar, siempre obvio los negativos y destaco aquellos que me resulten favorables para acometer el sereno henchido de ilusión. Ya me pondrá las circunstancias y el río en el lugar que me corresponde.
De todos modos, creo que hay un componente de fatalismo, de la imposibilidad de escapar a nuestro destino.. Es como si el guión estuviese ya escrito en la lámina del agua. Si está de salir mal el sereno, ni habrá ceba, soplará viento que me liará el bajo, que hará que me ponga nervioso y comience a dar palos, para salir decepcionado. Otras veces ese destino querrá que haya peces comiendo y nuestra incompetencia a la hora de posar la mosca o de elegirla hará que uno o dos peces y una sensación de salir derrotados nos acompañen a casa.
Pero ¿y ese día que los astros se alían con nosotros? Pues nos deparará recuerdos grabados a fuego en nuestra memoria. En mi caso serenos a los reos espectaculares hace dos años en el Nalón con siete reos, uno hace algún año más en el coto de la Isla que a uSoxe de Laxosa 001n reo grande seguía otro de mayor tamaño. Como curiosidad mi colega Javi y yo moviendo peces a barullo y el otro titular del coto pescando a ahogada no se le movió ninguno en el pozo principal y ¡estábamos situados a menos de 25 mt!. Sólo cabe la explicación de que estaba escrito…
Y así recuerdo algún otro más. Y hay un rincón para mí especial. En el coto sin muerte de Láncara, en el Neira la tabla de Carracedo. No sé la razón, pero se muevan mucho o poco esta tabla me hace sentirme con una sensación de paz y sosiego y suelo disfrutar algo de este mágico momento, quizás sea el único lugar que me aporta tal sensación.
Pero haciendo suma y resta de pros y contras el resultado de este razonamiento, mientras espero que ceben al sereno, es que ¡No me gustan los serenos!






















lunes, 22 de julio de 2013

De bruces a la cruda realidad

Asomo de nuevo y empiezo a dar señales de actividad después de un período vacacional que no nos ha quedado más remedio que cambiar el vadeador por el bañador y la caña por la sombrilla. Período más que necesario para adquirir atesorar méritos para que las jornadas estivales detrás de los reos no vayan más allá de unos exabruptos en contra de nuestra afición, pero con vía libre para disfrutar del sereno hasta no ser capaces de ver ni la punta de nuestra caña.
2013-06-24 16.06.19Puede pensar el que esté leyendo estas líneas que el problema vacacional tiene muy fácil solución, simplemente intentar pescar allá donde extienda la toalla. Puede ser, pero le veo más inconvenientes que ventajas. Primero llenar aún más el vehículo con un “hardware” que, a ver como logramos camuflar en medio del equipaje, con el consiguiente peligro de la incómoda pregunta de cuándo se ha comprado uno esta caña o carrete, o la más peliaguda que nos obliga a poner cara de póker, de cuánto ha costado, que nos llevará sin duda a incomodas comparaciones con algún regalo realizado. Luego está además conseguir el “software” necesario para hacer rodar todo esto; al ser distinta comunidad, obtener la licencia correspondiente, ver la normativa de pesca (ya de por sí bastante sobrecargada mi cabeza de legislación de las tres comunidades en las que pesco habitualmente) y luego adquirir unas nociones básicas sobre las especies y comportamientos de las mismas que nos permitiesen conseguir alguna captura. Demasiado pan para tan poco queso. Mejor el papel de guiri total y que nos esperen los reos a nuestra vuelta.
Otro agente distorsionador añadido recientemente es el puñetero Whattsapp. Nos hemos aclimatado al calor, a la arena y a la fauna humana que puebla la playa, cuando el móvil empieza a pitar por la llegada de mensajitos de los diversos grupos en los que te han apuntado, y te comienzan a bombardear los colegas con fotos de unos peces estupendos y lo “dóciles” que son este año y las ganas con las que comen… cachis la mar salada (nunca mejor dicho) y que en Gandía esté justamente a 900 Km del festival ¡cómo no doble el mapa! Esto motiva que al ir cruzando por encima del Cabriel, del Tajo, vayan aflorando reminiscencias de truchas serranas en estos ríos, ya lejanos en mi memoria, a la vez que crece la ilusión de verme en medio del agua dulce con los peces comiendo como locos. Se consigue hasta un efecto placebo que logra que hasta las retenciones de la M-40 no deriven en irritabilidad. A lo lejos asoma el Guadarrama en cuanto le atravesemos ya estaremos en Castilla León y aquí ya se puede decir que estamos en territorio conocido, ya hay truchas… cuatro horas más y por fin en casa.
Queda todavía la sorpresa de este tiempo lluvioso que hasta hace unos días hemos tenido, junto con la época del año que tenemos me aboque a dedicar las primeras jornadas en vez de empuñar la caña a guiar la desbrozadora para cortar la abundante hierba que ha crecido durante las vacaciones. Más retraso y más ansias.

 

Y por fin…

Miércoles tarde. Tengo el permiso, con lo cual obtener el coto va a resultar de lo más sencillo, simplemente acceder a la web de la Xunta, elegir dónde ir, pagar y salir zumbando para no perder un minuto.
El lugar elegido es el coto de Frollais, y el punto de inicio va a ser el límite inferior. De camino comienzo un proceso de debate conmigo mismo que hace que durante el camino mi cabeza sólo DSC03418quepa lo que va a ocurrir. ¿Comenzaré a ninfa o a seca? Bah, tanto tiempo sin pescar hace que me incline por la seca por su plasticidad. ¿Y que llevo, la Xp de línea cuatro y nueve pies, o la Rainshadow ocho y medio y línea tres? La primera me permitiría manejar con más soltura un tándem o los escarabajos. Por el contrario la Batson es más manejable en lugares más angostos, mas “blandita” con lo cual disfruto más de las capturas… decidido la línea tres.
Y llegó al borde del río. No hay coches a pesar de colindar con un tramo libre y me permite aparcar el coche cómodamente en la sombra…

 

…pero comienza a nublarse…

Y no en el sentido literal de observación de nubes.
Abro el maletero del coche y me dispongo a enfundarme el vadeador, ¡y me he dejado las mallas en casa olvidadas! Pues con unas muy veraniegas y, para estos menesteres, nada prácticas bermudas tiro hacia adelante. La sensación del roce de mi piel contra el tejido del vadeador, sea neopreno o transpirable, me resulta sumamente desagradable pero ya es tarde para volver por ellas a casa.
Me visto, saco la caña de línea tres, el vivarelli y ¡también me he dejado en casa la bobina de línea tres! Hale caña para la funda y que salte en escena la Xp. Paso la línea me cuelgo los hilos y elaboro el bajo de línea y ato un trico al hilo, gorra y gafas, pero al abrir la funda de las mismas no están. ¡¡La madre que me…!! Las puñeteras Serengueti han estado diez días en búsqueda y captura, removí Roma con Santiago y no aparecían hasta que “afloraron” en un cajón de uso cotidiano, cosas de duendes sin duda alguna. Enfundado con las polarizadas que uso para conducir concluyo la fase de preparación para la pesca.
Cuando me dispongo a iniciar la pesca unas vocecillas de unos niños se acercan de manera risueña. Al verlos el gesto se me torna, llevan toallas al hombro y un neumático inflado. Como son más ágiles que yo, a la que me descuido ya están metidos en un pocete en lo libre justo al final del coto. Bueno, de lo malo me han chafado esta postura, al menos no se me han metido en el coto

 

Y al fin agua dulce

Ya puestos en faena comienzo a pescar.
No hay mucha actividad y logro un par de subidas nada más. Un poco DSC03417más adelante en una buena corriente logro capturar dos truchucas pequeñas que no es necesaria ni la sacadera. Al desanzuelar la segunda observo que por el río bajan trozos de algas flotando. Eso sólo puede significar que hay otro pescador por encima de mí también vadeando el río, con lo que decido aflojar el ritmo y pescar más despacio para dar tiempo a las pintonas en vencer el recelo que puede haber provocado el paso del otro pescador. Mas al llegar a una presa rota donde el río gira 90º asoman dos individuos, un chaval joven y otro más maduro por medio del río y, como los corzos mirando para mí y en un estado de alerta. Me quedo mirando y hacen alguna maniobra oculta a mi vista, y en cuanto avanzo unos metros salen por el lado contrario a toda velocidad rio abajo. El joven en camiseta y bañador. El otro, bañador y gafas de bucear. Haciendo un esfuerzo igual puedo llegar a pensar que habían perdido las llaves del coche y venían de buscarlas, pero la razón me niega el argumento expuesto, como mínimo estoy convencido de que estaban pescando a mano, al cacheo. Y esto sería lo mínimo. No vi síntomas de envenenamiento (lejía mismamente), un vago consuelo.
Ni que decir tiene que la cara de tonto que se me quedó al pagar un coto para encontrarte con unos furtivos a sus anchas. Ya el resto de tarde no me lo quité de la cabeza y me arruinó la tarde de pesca. Me moví hacia otra zona para explorar río y me metí en una umbría que no vi ni cebar ni la primera. Si hubo una miaja de sereno, pero este momento no me gusta en exceso, tema que trataré próximamente, que endulzó un poco la tarde pero el amargor persistía en mi ánimo

 

El repunte del furtivismo

Es un hecho que tengo constatado que desde hace unos cuatro años a esta parte aflora nuevamente el furtivismo.
Este hecho por mí presenciado no es más que un eslabón de indicios que últimamente han llegado a mi conocimiento. Métodos tan variopintos que van desde pesca eléctrica, redes y una explotación del recurso por parte de los pescadores. Que si hoy pican, me llevo treinta que luego otros días voy y no cojo el cupo. También todo lo que tenga aletas va a la cesta o al bolsillo dependiendo del tamaño. Mi impresión es que salvo excepciones, y esa excepción se llama Eo en sus tramos salmoneros, donde sí es constante la presencia de guardería, del resto ni están ni se les esperan. Hay un refrán gallego que reza que “cando faltan os gatos medran os ratos” (cuando faltan los gatos crecen los ratones) que sintetiza perfectamente la situación.
Incluso comentario de barra de bar de gente que no conocía de nada decía uno que antes se echaba una red y sacaba para gastos y que claro, ahora si le pillaban… Y es que es estupendo el planteamiento, el desarrollo de una actividad delictiva efectuado sobre un patrimonio común, un expolio creo que sería la definición correcta. El problema es que es legitimado e incluso jaleado esta actividad delictiva, que hace que sea bien vista por la sociedad en general. Y me pregunto ¿y si yo me dedicara a serrar farolas y a venderlas como chatarra también me legitimarían y me comprenderían? ¿O llevarme los libros de una biblioteca al por mayor y venderlos? También es un patrimonio común de todos. Creo que está instalada la idea de que los peces son de quien los pescan y no, son de todos y cada uno de nosotros, tanto como una farola o un libro de una biblioteca. DSC03416
Me imagino el cabreo de cualquier ciudadano cuando me vea talar los árboles de un parque público para vender la madera. Claro, los peces se mueven más y es más difícil apercibir su merma, con lo que si llenase mi congelador y lo pregonara a los cuatro vientos encima lograría un “reconocimiento social”. Mientras no veamos al pescador que hace dos cupos como un delincuente y no como un modelo no haremos nada. Ah!! y al almendro que vuelve al pueblo por las fiestas patronales desde Cataluña, Madrid o Euskadi, y a desvalijar el río para la fiesta del pueblo, como antiguamente, con una troitada, que están ricas y en Merca Madrid no las venden como las del pueblo ¡ni tampoco tan baratas!
E insisto, como no haya vigilancia y mano dura en materia sancionadora nos cargaremos todo más pronto que tarde. Opino, que al igual que la bajada en la mortalidad en las carreteras, no ha sido la concienciación, ha sido el miedo a los palos derivados de las multas lo que nos ha hecho más prudentes. Tiendo a pensar que el miedo guarda la viña y en la pesca ni hay miedo ni pudor alguno en atentar contra nuestro patrimonio
Y así fue, como ingenuo de mi, toda la ilusión que traía se dio de bruces con la cruda realidad.

















jueves, 30 de mayo de 2013

Dualidades

Aunque me cueste creerlo, en este mes de mayo he ido sólo cuatro tardes a truchas. El primer fin de semana del mes he estado en dos escenarios completamente distintos, antagónicos si se quiere decir así y que me han dejado sensaciones muy, muy diferentes. El viernes, cumplí una promesa que llevaba arrastrando con mi amigo Manolo, la de visitar su río el Iso y de paso conocerlo, al día siguiente, sábado, de vuelta al lote 1 del coto de Foz, pudiendo afirmar sin miedo a equivocarse, que es el sitio más fácil de Galicia donde conseguir una foto con una trucha de dos kilos.
El resultado fue en el primero de los casos media docena de truchas, la más grande palmera y en la segunda unos cuantos reos, un par de ellos notables (hay muy buena entrada) y dos roturas de dos borricas de impresión que me sacaron baking y exabruptos, y se fueron al fondo del pozo sin remisión ni posibilidad de enmienda por mi parte.
Si nos dan a escoger, pienso que todos o casi todos nos decantaríamos por la segunda opción, y sin embargo me ha dejado un sabor más dulce el primer escenario que el segundo. Entiendo que puede causar algo de desconcierto, e incluso se me tilde de mentir como pescador, pero tengo mis motivos

El factor sorpresa

Podríamos llamar así a ese cosquilleo, a ese poner una marca sobre el mapa de conocer algo nuevo. Me encanta llegar a un sitio y pescarlo por primera vez, de no saber qué es lo que me voy a encontrar, si el río es rápido o lento, si tiene grijo o bolos graníticos, etc. es decir, lo primero la conformación morfológica del mismo. Luego adivinar donde pueden estar comiendo los peces si los hay. Por último, la configuración del paisaje.
Y esto me lo ha dado el otro día el Iso. DSC03373Me sorprendió positivamente lo que me he encontrado en el patio trasero de una pequeña ciudad como es Arzúa. Me he encontrado para mi sorpresa un río montaraz, con bastante pendiente, un territorio de mil y una posturas en vez de un reposado río de llanura fluyendo entre prados. Ese tipo de río donde ahora mismo un trico de ciervo al mediodía seguro nos dará capturas sobre todo cuando los rayos del sol logren incidir sobre la lámina de agua, celosamente protegida por los cerros circundantes, y envueltos estos en un bosque típico de ribera que hacen que te sientas aislado, sólo en tu mundo, envuelto en pesca y sólo pesca, sin que exista un mundo exterior. El único nexo de unión con nuestro entorno cotidiano será el reloj, salvo que tengas como fue el caso, toda la tarde y que las horas vienen marcadas por sol ayudado por la propia pendiente de las cerros, que, al declinar el astro rey se reserva en sus altos la luz existente y llena de sombras el cauce y pone punto final a la jornada.
Truchas me ha dado la impresión que sí tiene, porque picadas he tenido y muchas, pero por mi impericia, y, sobre todo ese empeño que tenemos últimamente de pescar a perdigón y sólo a perdigón despreciando la seca, creo que ha jugado en mi contra. En resumen, experiencia muy, pero que muy positiva, y sin duda un escenario a tener en cuenta.

DSC03378

Más de lo mismo en el Ouro

Llevo pescando el lote 1 del Ouro unos cuatro o cinco años más o menos, y casi estoy en condiciones de afirmar que no hay sitio en Galicia donde tengamos más fácil coger una trucha (o reo) por encima del kilo. Alguien puede pensar en el paraíso… bueno, para gustos están los colores. El problema viene dado porque aunque el tramo son 2,9 Km realmente nos concentramos en 20 m de río. Sí, no hay error en esta aseveración.
DSC00716El punto caliente se sitúa a la salida de la piscifactoría que hay junto al coto y es en esta corriente donde tenemos casi todos los números para clavar una buena trucha. Unos trescientos metros arriba y abajo de este punto también lograremos buenas capturas. Luego, impresión mía y de amigos que también lo han pescado, baja bastante la densidad y lo cierto es que muy pescado, al menos por los titulares de los permisos, no está, aunque me da la impresión de que este coto está bastante furtiveado La guardería, supongo que bien gracias. Yo jamás la he visto...
Es decir, todas las veces que he ido he clavado y siempre en los mismos puntos, con lo que el factor sorpresa se diluye, vamos a tiro hecho… y al final casi diríamos que aburre, es repetir lo mismo año tras año. Me recuerda un poco a la escena de Atrapado en el tiempo, donde Bill Murray se despertaba una y otra vez en el mismo lugar… y una y otra temporada allí están y allí las clavas.

¿pero que queremos entonces?

En lo que a mí concierne, me agrada mucho descubrir lugares, y que esos escenarios se den bien o mal ya depende de muchos factores, pero ante peces suficientes para entretenernos y más si logramos una o varias capturas de mérito será miel sobre hojuelas. Lo demás será un balance puramente “matemático”, tantas truchas de tantos kilos, o muchas truchas, que parece más un tema de competición que de pesca por placer…no es lo mío cuantificar en un simple cómputo una jornada de pesca, como si se tratara de una operación mercantil, despreciaríamos todos los factores que dotan nuestra actividad de cierto halo romántico. De hecho, y como muestra de mi desinterés, a partir de la tercera o cuarta captura suelo perder la cuenta, memoria de pez… Para mí una jornada de pesca es un computo de sensaciones, de entorno, de estar bien con uno mismo y de obtener capturas, de volver plenamente feliz a casa.DSC00721
Aunque también entiendo el ir a pescar a la Pequeña Nueva Zelanda (Alejandro dixit). Una o dos veces por año nos venga bien una jornada en el Ouro para afirmar nuestro ego de pescador e incrementar nuestro repertorio de anécdotas para ufanarnos ante nuestros contertulios, a pesar del entorno del punto en concreto donde concentramos las capturas, tan poco idílico, con la piscifactoría al lado y con malos olores (hay que decir en descargo del río que en general, se trata de un cauce bellísimo y con un color característico de sus fondos que le da nombre), sacrificando belleza por resultados. Sí, he obtenido buenos resultados en este tramo, pero aún nunca he llegado plenamente satisfecho de sus aguas, y dudo que lo haga alguna vez, no me deja margen ninguno a la sorpresa.